Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

6 de febrero

“2 millones de casos adicionales de mutilación genital femenina podrían ocurrir en el transcurso de la próxima década como resultado de la COVID-19”

(UNFPA 2021)

Una de cada 20 niñas y mujeres han sufrido alguna forma de mutilación genital femenina (MGF), según cifras de Naciones Unidas (ONU). Eso significa que 200 millones de mujeres en la actualidad han sido sometidas a algún tipo de corte, cambio o eliminación de la parte externa de sus genitales.

 Hay un falso mito de que solo en África se continúa practicando la mutilación genital femenina, pero no es así.

  Aunque la MGF es ilegal en muchos países, aún se práctica de forma rutinaria en algunas partes de África, Asia y el Medio Oriente Australia y en otras partes del mundo donde viven comunidades de inmigrantes que proceden de países donde la MGF es común.

 El más paradigmático de todos es el hecho de que en Europa se continua practicando, muchas veces en la figura del médico sin escrúpulos, que la realiza para familias migrantes ricas, habiéndose detectado y denunciado casos en Italia y Francia, o como en España que se esconde tras el turismo al país de origen donde las familias envían a las púberes a que les practiquen esta costumbre atroz cuya práctica se pierde en el tiempo, poniendo en entredicho que sea posible erradicarla con educación. El peso de las tradiciones es muy fuerte y requieren de una constante denuncia y control por parte de las entidades y organizaciones feministas. En este sentido es importantísimo el papel que juegan las mismas compañeras feministas nativas en el intento de terminar con ellas.

 «Cortó con una tijerita el clítoris de la bebé y le empezó a salir un chorro de sangre» (BBC News Mundo 2016): Colombia es uno de los países donde se guarda silencio sobre esta cuestión.

 «Le voy a contar una historia del Cañón de Garrapatas”, me dice Laura. La historia comienza al nacer una niña, el octavo bebé de una madre del mismo resguardo que Laura, una indígena Embera de Colombia. «Ella vio lo que hacían las parteras», explica, «no quiso estar jodiendo a las parteras y solita lo hizo. Cortó con una tijerita el clítoris de la bebé y como que se le traspasó y le empezó a salir un chorro de sangre».

 Existen no solo en el continente Africano sino también en Sudamérica, muchas tribus que por su aislamiento e incomunicación con la figura del opresor colonial, a causa de un progreso que implicaba su exterminio, estas tribus mantienen sus prácticas y tradiciones como una forma de  resistencia, pero en el conjunto de esas costumbres y tradiciones, también se encuentran acciones terribles para nuestro género. Recordemos que el patriarcado es la capa más antigua de sometimiento conocida, la de la sexualidad que en Europa es el género binario, que si bien en países occidentales como práctica, se han erradicado, sus manifestaciones más extremas de sometimiento a las mujeres, perviven y se retroalimentan aun haciendo que coexistan en lugares apartados o no tanto.

 En este sentido es nuestra obligación como feministas adentrarnos en una realidad paralela, en la que conviven con otras formas de opresión, y que se expresan de la peor de las maneras,  mutilaciones que nos dejaría muertas de por vida, cual maquinarias de reproducción y trabajo, sin ninguna posibilidad de placer y goce y como consecuencia de rebeldía y lucha, en caso de  haberlas padecido.

 

EGIPTO

 “Te conviertes en un cubo de hielo. No sientes; no amas, no tienes deseo», reflexiona Omnia Ibrahim, una bloguera y cineasta egipcia.

 Omnia ha pasado toda su vida adulta luchando contra el impacto psicológico de la MGF: «Me enseñaron que un cuerpo significa sexualidad y que la sexualidad es un pecado. Para mi mente, mi cuerpo se había convertido en una maldición»

 

KENIA

 «Me vendaron los ojos. Una mujer me amarró las manos por detrás. Me abrieron las piernas y me agarraron mis labios vaginales» Con estas palabras, Bishara le contó a la BBC cómo, el día que ella sufrió la mutilación, otras cuatro niñas corrieron la misma suerte. «Después de unos minutos, sentí un dolor agudo. Grité, grité, pero nadie pudo oírme. Di patadas para liberarme, pero me tenían agarrada por las piernas, fue patético», añadió. Es uno de los procedimientos médicos más severos y antihigiénicos. Usaron la misma hojilla para cortar a todas las niñas».

 Y sigue: “El único calmante para el dolor disponible era un remedio tradicional hecho a base de hierbas. «Había un hoyo en el suelo y adentro había una hierva. Me amarraron las piernas como a una cabra y me frotaron con la hierva [sic]. Entonces, oí cuando dijeron: ‘La siguiente niña’ y trajeron a otra».

TIPO

Transcribimos las formas en que se ejerce esta practica

1)

Clitoridectomía: es la eliminación total o parcial del clítoris y la piel que lo rodea.

2)

Escisión: la eliminación parcial o total del clítoris y de los labios menores o pliegues internos de la piel que rodean la vagina.

3)

Infibulación: corte o recolocación de los labios, los pliegues externos que rodean a la vagina E incluye el estrechamiento de la abertura vaginal.

4)

Este cubre procedimientos como la perforación, incisión, raspado y cauterización del clítoris o el área genital.

Al ser una práctica tabú, es muy difícil luchar contra ella. Ya que las tribus y poblaciones que la practican no hablan de ellas, muchas veces las mismas púberes no entienden que ocurre ni que pasara con ellas y esperan el momento con escondida curiosidad y miedo al mismo tiempo. De saberlo probablemente no aceptarían que se les practicase la mutilación, así que todo ocurre con frecuencia con gran secretismo.

El link del que extraemos estas informaciones es bastante completo, pero hay una labor que es inexcusable por parte del feminismo, y es la de profundizar en las causas más antiguas de esta práctica que como vemos está suficientemente extendida como para ser tomada con mucha seriedad.

De momento las fuentes más activas en la denuncia y rechazo de esta costumbre la encontramos en mujeres que han hecho un proceso cultural al integrarse a otras culturas y movimientos de migración que las alejan de la presión y represión tribal, ya que al ser ellas mismas víctimas de esta costumbre, las hacen voceros creíbles y fiables ante sus congéneres femeninas.

También se sabe que la educación y formación han dado buenos resultados en algunas tribus sudamericanas, donde se han hecho esfuerzos por parte de algunas asociaciones, en incorporar al conjunto comunal la información de las terribles consecuencias de estas prácticas que pueden llevar incluso a la muerte de la mujer durante el parto.

Por todo lo expuesto, consideramos que ésta actividad contra el sentido de placer vital hacia nuestro género, es aún una cuenta pendiente más del feminismo combatiendo al patriarcado, y su erradicación depende de la unión de colectivos feministas musulmanas y africanas, pero para ello, es menester sobre todo que las feministas europeas bajen de su pedestal de clase para adentrarse en las oscuras profundidades del patriarcado.

 

Más información:

abc. 2018. «Una cuchara bajo la ropa interior para evitar la ablación o el matrimonio forzado», 2018, sec. Sociedad. 

BBC News Mundo. 2016. «Cortó con una tijerita el clítoris de la bebé y le empezó a salir un chorro de sangre”: el silencioso problema de la mutilación genital femenina en Colombia», 2016. 

«Mutilación genital femenina». 2021. 2021. 

Nations, United. 2021. «Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina | Naciones Unidas». United Nations. United Nations. 2021. 

UNFPA. 2021. «2 Millones de Casos Adicionales de Mutilación Genital Femenina Podrían Ocurrir En El Transcurso de La Próxima Década Como Resultado de La COVID-19». 2021.